Hablaron durante toda la tarde sentados en la zona central de la casa rodeados del calor de la chimenea hasta que cayó la noche, decidieron intentar dormir ya que el próximo día seria duro. Alicia por lo contrario no logro conciliar el sueño y como solía hacer en aquellas noches de insomnio salio de la casa y se sentó al pie de los escalones mientras la brisa cálida de la noche le ondeaba su larga cabellera rubia de un lado hacia el otro.
Noto que alguien le tocaba el hombro delicadamente por detrás, ella se giró y miro hacia arriba, directamente a la cara del hombre que la había agarrado y le sonrió débilmente, ella se hizo a un lado para que el se pudiera sentar junto a ella, le sonrió cariñosa-mente y la abrazó estrechándola contra su pecho. Se quedaron así unos instantes; el abrazándola fuertemente contra su pecho y ella aceptando ese abrazo y ocultando su rostro entre el pecho del joven.
-Te e echado de menos – susurro Gonzalo.
-Jajaja ¿Si?
-¡Claro!, e estado tantas veces a punto de fastidiar todo por un simple error, si hubieras estado tu conmigo eso no hubiera pasado nunca.
-Yo también cometo errores – dijo, la chica alzando la cabeza para contemplar a Gonzalo. Se despego de su lado y se sentó como antes.
-Pero los arreglas inmediatamente.
-Si, lo se, pero insisto en que todo el mundo comete errores. - dijo y sonrió.
-Jaja, supongo, pero si hubieras estado allí se hubieran cometido menos errores y habría podido volver antes.
-¿Pero as vuelto no?, eso es lo importante.
-Si lo se pero.. - ella no le dejo acabar la frase.
-Nada de peros.
Gonzalo rió y dijo – espero no tener que volver a palacio durante una buena temporada, no me siento cómodo viviendo allí, es incomodo; te encuentras tanta gente desconocida por los pasillos, llamándote como si fuéramos viejos amigos, es difícil convivir allí.
-Lo comprendo, ¿Te agobias enseguida en palacio no?
-Sí, es justamente eso, pero cambiemos de tema; ¿que me ibas a contar cuando Alex llegó?
-Pues bufa.. últimamente no se que hacer Gonzalo, estoy muy liada, no se que jugadas hacer, no se a donde deberíamos ir, no se que me esta sucediendo.
-¿Eres humana no? Eso es lo que sucede.
-Me encantaría pensar pensar eso pero estoy bloqueada y por alguna razón no logro pensar como antes, no tengo las ideas claras, parecen imágenes borrosas en mi mente que no logro enfocar, no puedo dejar la mente en blanco como antes, estoy desesperada.
-No seas tan negativa, vete a dormir un poco y ya veras como mañana te encuentras mejor.
-Esta bien – respondió ella le sonrió y se estiro mientras se reincorporaba, en pocos segundos desapareció detrás de la puerta pero luego volvió y le dijo a Gonzalo;
-Gracias.
-De nada ¿somos amigos no? - pregunto entre carcajadas.
-¡Claro! - la chica sonrió y desapareció definitivamente por la puerta.
Retrasaron su marcha unos cuantos días pero como en todas partes el día de la despedida era inminente, el día de la marcha llegó, Alicia volvía a ser la de siempre y decidió enviar unas cartas a todos los aliados que tenia diciéndoles que intentaría reclutar a Los Rebeldes.
La partida fue dura, especialmente para Lucía que dejaba atrás a su familia, pero ella decidió acompañarlos; Alicia savia que Los Rebeldes eran bruscos y ariscos con quienes entraban en sus tierras, al menos tenia que intentar convencerlos para unirse y matar a Jenx, para que se unieran al ejercito que ella intentaba crear para la guerra final, pero ella también sabia que cada día que pasaba quedaba menos para aquel momento que con tantas anisas había esperado llegara.